martes, 27 de julio de 2010

Lingüística

Los aires soplan, elevados. Los aires corren, sin ser deportistas de fondo. Los aires se hacen grandes en espacios reducidos y son magistrales en áreas enormes. Los aires se van a la lengua cuando se inspira, cuando se recogen las partículas de oxígeno, cuando se está a punto de hablar.
La lengua, la convención social más grande, la más majestuosa. El lenguaje, un acuerdo más sin ser necesariamente verbal. Entre letras y figuras los hombres se ponen antifaces de brillantes colores, dejan entrever su necesidad de lingüística sin ser científicos del lenguaje.
Desde tiempos remotos las almas caminantes sobre el mundo, los espíritus llenos de sed y ansia de relatar historias y sucesos, y aquellos que imprimen pasos sobre pasos a las lejanías más utópicas han tejido con finas hechuras las articulaciones y l0s sentidos de la conformación del ser humano.
Así se han ido formando los diversos discursos en los cuales las personas navegan diariamente. Ecos sobre los espacios, resuenan con fuerza y pierden sentido al desvanecerse. Retórica, poética, lengua y arte: lingüística supeditada al existir del hombre y sus asuntos.
Letras en lugar de números, cultura en lenguajes, la mente que divaga y viaja por lugares irreales, sociedades en luces infinitas, luz de monitores y sus códigos para ordenar el mundo cibernético, paisajes escritos y sensibles postales del estilo.
Uno a otro se confrontan y ponen su cartas sobre la mesa. Una a otra, las lenguas hacen fila. Manifiestan cada sentir, cada pensar, cada saber en diferentes sonidos. Gramáticas especiales sobre las cuales se hilan grupos. Artistas vertiendo pintura, convirtiéndose en signos fáciles y complejos.

[Es un amor por la palabra y el estilo que de ella emana. Desde su sencilla vestimenta hasta el adorno más ornamentado. Contradicción lógica sin utilidad lógica. Cada uno pierde su sentido aun usando los lenguajes...]

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