lunes, 26 de julio de 2010

Historia

El hombre es un ser supeditado a la magia del inexorable brazo del tiempo, el cual es una carga pesada sobre cualquiera de sus asuntos, siendo el más importante la vida misma. Tiempo, un suceso cotidiano, una medida o magnitud física, una convención social. Sólo existe en teoría y noción mas no es tangible.
Tiempo, paso de los segundos, los minutos, las pequeñas y grandes fracciones. Dentro de éste se pone en letras de oro, de sangre, de lodo; la entera descripción del hombre como signos de un reloj. Historia, una disciplina para retratar como fotografía el camino recorrido a través del camino mismo.
Entre ciencia y método, la historia se debate para explicar y dar contexto y color a los acontecimientos pasados, a narrar sucesos, a establecer un periodo después del surgimiento de la escritura como prueba de una civilización más racional.
La búsqueda de la identidad del ser siempre está en los hechos pasados y presentes, en la reafirmación constante de un ganador y un perdedor, en escuchar atentamente al relato de ambas versiones. Poesía incompleta, libro inacabado, literatura imperfecta.
Una métrica compleja, un asunto por resolver, una cultura en su apogeo. Una ciencia presente en cada recoveco de la humanidad, en cada acción, en aras de llevar lo ya sucedido. La historia evoluciona al paso de la mente, habla sin necesidad de preguntarle. Enaltece a las personas y las pone en un sitio correcto cuando su uso es en beneficio. Daña la identidad cuando perjudica. Historia en cuatro espejos, observadores del pasado, de la escritura, de las ciencias del espíritu, de los relatos cotidianos. Tramas de diversas texturas y colores, siempre dicen algo...

[Conocer al hombre es conocer su vida por medio de lo ya hecho o dicho. Los rostros humanos salen de su cadavérico y fantasmagórico encierro con la historia. El tiempo, sonidos en vaivén, ansiedad... Calma, silencio, tiempo...]

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