Usted, que está rodeado en repetidas ocasiones por los demonios que abundan en la vida cotidiana, sírvase leer este breviario sobre la forma correcta de cerrar los ojos.
En situaciones de relajación, proceda a cerrar sus ojos con delicadeza y presión suficiente para lograr abrir puertas a lugares diversos. Quienes tengan una mente más activa, podrán disfrutar de grandes viajes en cortos periodos de tiempo. Otros podrán ver la negrura de sus párpados o la luz y la oscuridad de sus ideas. Si usted es demasiado curioso y tiene la necesidad de entreabrir un ojo, golpee sorpresivamente a su mente o tranquilícela. Mantenga sus cortinas de piel sin abrir.
En momentos de miedo o nerviosismo, también se cerrarán los ojos, ahora de forma fuerte, intempestiva, apretando firmemente los párpados y quedándose únicamente con la ausencia luminosa de un ojo ciego (por un instante).
Cuando se disfrute de cerrar los ojos para alguna ensoñación, puede usted acompañar dichas fantasías con música o sonidos ambientales, aunque puede optar por el silencio. De cualquier forma, deberá echar a andar la imaginación, o bien, poner la mente en blanco.
Los niños (y quienes tengan contacto con su niño interior) verán monstruos y sueños tan irreales como les sea posible. Será parte de su creatividad y del nivel de ensoñación al cual se quiera llegar. Duración promedio del cierre de ojos: desde un par de segundos hasta máximo un par de minutos.
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