Tengo sangre en las manos, el frío cristaliza su pálido color rojo. Tu piel ya se deshizo, tu rostro se endureció y tus ojos se cerraron. Preferí dejarte sobre la nieve, observar tu silueta fundirse con el calor que escapó de tu cuerpo.
Tu sangre es azul, al contacto con el aire. Tienes mi sangre en tus manos, ahora que mi cuerpo yace en el piso y se le va el aliento a la piel.
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