Es una de las actividades más comunes y normales. Diariamente se entra en contacto con la música y con muchas de las emociones que causa el choque de las ondas plásticas con el cuerpo en su totalidad. Sin embargo, la apreciación de la música es un arte que debe ser cultivado con especial cuidado.
Para poder apreciar la música en todo su esplendor es necesario, primeramente, tener a la mano las canciones preferidas, sean del género que usted más escuche. Después debe situarse en un lugar despejado, bien ventilado y cómodo. Estas son las condiciones primarias, las que cualquier tipo musical requiere.
Luego vienen los requisitos especiales de cada género, por ejemplo, la música instrumental es mejor en salones amplios, llenos de luces. La cumbia y las canciones diseñadas para bailar son excelentes en las pistas, mientras uno puede sentir el movimiento impulsivo de las personas. La música clásica es para las ocasiones especiales, los recitales y los exteriores delicados, bajo el sol. El rock depende de su faceta, pero, en general, necesita un sillón o silla cómodos y un objeto de placer que acompañe a la música, entre los cuales pueden contarse los cigarros, drogas controladas, comida o simplemente una persona especial.
Si la música es etérea u oscura, lo mejor es estar en soledad. El refugio puede encontrarse en un cuarto bien acondicionado y en un sillón o cama, en el cual uno pueda hundirse, como se haría en una tina llena de agua y de pensamientos. Por el contrario, ante la claridad de los acordes es una buena opción la caminata, entre los árboles o el cielo a media luz.
Recuerde, la música está diseñada para su disfrute y goce, ya sea estático o en movimiento. Si su personalidad le condiciona a moverse, siéntase libre de hacerlo. Si usted es más introspectivo, le funcionará más estar en un lugar tranquilo. De cualquier forma, ponga atención a lo que escucha y reflexione sobre su sentir mientras van pasando las canciones. La música expresa mucho de la forma de pensar y ver el mundo.
No se olvide de corear sus melodías favoritas. Esto puede incrementar el sentimiento en turno y hacer que llegue usted a los estados de éxtasis o llanto incontrolable. Tenga cuidado con el canto en lugares públicos. Puede recibir miradas de desagrado o molestia de la gente e incomodarse fácilmente.
La música alimenta al alma, al igual que otros artes. Sea del tipo que sea, aprecie la música y haga lo que salga de su corazón. Disfrute cada segundo de una canción como si fuera la primera vez que escucha la melodía. Los demás pensamientos, aquellos sobre la vida cotidiana, pasarán a ser nimiedades mientras usted esté con las notas en los oídos.
Al finalizar su sesión de escuchar música, puede regresar a sus actividades normales. Encienda nuevamente su cotidianidad y ponga a trabajar el cerebro. En muchas ocasiones, la música le ayudará a recobrar el sentido perdido y volver a encarrillarse en el camino.
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