Matiz de profundas llamas alrededor del cuerpo, color del fruto cuyo jugo es cotidiano sobre muchas mesas al desayuno, una variedad del atardecer al romper en fuego el sol: naranja o anaranjado, fusión de rojo y amarillo, suavizándose y neutralizándose.
Después de las pasiones encendidas del rojo, el anaranjado pega con ímpetu sobre los seres abstraídos en la apatía e irrumpe con agresividad. Se presenta a sí mismo como cálido en tiempos de frialdad extrema y es un perfecto entusiasta.
Energía y felicidad vertidos en un solo color, fusión de sentimientos intensos y emociones que impulsan a las personas vagantes. Determinación o éxito, el naranja vigoriza al espíritu y le da vuelo y alegría sin desgarrar como el agresivo tono escarlata.
Caliente, incitas a subir la temperatura y a la tropicalidad del ser, mientras gozas de ser fuerte y majestuoso pero elegante. Eres la naranja mecánica que mueve a Holanda, el color del ardor y de los budistas, quienes buscan la paz en el interior de tu composición.
Ofreces seguridad, alerta y visibilidad. Eres cazador, constructor de obras y atraes el ojo del otro para ser visto. Tienes sentido del humor y exudas energía. Revuelves las sensaciones inherentes al cuerpo y lo haces funcionar.
Tu piel cobriza recubierta de ocres combinados entre sí; los corales circundantes, navegantes infinitos del mar; frutas jugosas, mordidas en naranja, durazno, prisco y melón; reducción de tu simpatía en claridad beige...
[Tu intensidad se mide en proporción a la energía que causas en los entornos, liberas el espacio de la quietud y la rutina: anaranjado o naranja, culmina en el cielo a la puesta de sol, al filo del vaso lleno de jugo, a las líneas de los pliegues de la camisa de ese color... Abrazos intensos en matiz naranja que se van en el soplo del viento vespertino...]
No hay comentarios:
Publicar un comentario