viernes, 11 de junio de 2010

Blanco

Reflejo total de luz que no se descompone en espectro cromático, color neutro que engloba la totalidad de matices: blanco, con todos los colores en proporción igual y necesaria.
El inicio de cualquier tono es este color simple, el cual pudiera parecer llano y apático. Sin embargo, el blanco, más que ser el padre de los colores y que de éste se desprenda toda la gama, es excelente para combinarse con otros.
Pureza intacta, virginidad, terrenos desconocidos, minimalismo, espiritualidad somera, luto... Blanco, luz solar sin desintegrarse, paz infinita y absoluta, rendición, respiros y suspiros en tiempos de guerras ácidas y autodestrucción.
El hombre, en su búsqueda insaciable de modestia, recato y purificación, ha encontrado en el blanco la absolución. Es el color de las masas portadoras de la paz, el de los vestidos de las novias ante el altar, el reflejo de la limpieza y la amplitud de la luz en su máxima expresión.
Respirar para poner la mente en vacíos blancos como un lienzo sin trazo o una hoja sin letra alguna, las cargas positivas del ser humano a través de un color tan brillante como el sol, en abstracción con las poesías no escritas, con los trazos no hechos, con los pensamientos no surgidos o las lágrimas que aún no han brotado.
Frío de nieve, dureza de hueso y marfil, suavidad de lino y seda... Tonalidades de blanco que van fundiéndose en el cristal del blanco mismo, formando a cada paso una combinación, suavizando las líneas y decantando las saturaciones de los otros matices...

[Luz brillante, blanca, tan resplandeciente que va quemando lentamente cada miembro expuesto al exceso de pureza... Pureza que busca la mente a las orillas de un río pero se encierra entre cuatro paredes blancas, en vacío absoluto...]

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