viernes, 25 de junio de 2010

Marrón o café

Castañas en el suelo. Hojas caídas después de la guerra del otoño. Poetas con bufandas gruesas por las atribuladas calles de la ciudad. Troncos tirados. Color medio-bajo que remite a la idea de la naturaleza antecedida en verdes y azules.
Marrón, palabra venida del francés: "castaña". Café, color del grano del mismo nombre. Ambos son el mismo, el matiz de la tierra, el olor fuerte del andar por los caminos sin pavimento, el carácter físico del hombre en su esplendor mientras es neutralidad anticipada.
Seguridad sobre el piso, materialidad expuesta desde las profundidades del mundo mismo, entorno natural y no artificial, heterogeneidad y homogeneidad a la par, gotas de calidez que no caen en la elegancia total de la oscuridad.
Los paisajes de octubre están cubiertos en gran parte de su totalidad del café de las hojas. Los ojos claros y oscuros se llenan de cristales azules que desembocan en gama entera de marrones, monotonía en la vida cotidiana y real.
Los alimentos fuertes y naturales, crudeza de los granos más puros, color madera y sabor a chocolate. Corredores que van por senderos nuevos cuales guerreros al encuentro con los frentes de batalla de la mente, el espíritu y el cuerpo.
Ocres a la sazón del amarillo; montañas cercanas, alisadas por los vientos del bosque; espejos rotos con fondos desconocidos; el arte de sentirse desnudo entre los aires de la multitud; libertad, caras y fachadas; imágenes de la lejanía y terrenos llenos de robles...
El marrón se conjunta con la masculinidad. Símbolo del cazador o el leñador, el luchador incansable. Estable, seguro, tranquilo, firme... Color acogedor, íntimo, cálido. Fuerza y suavidad en conjunción.

[Serenidad, religión y calma... Olores combinados. Caminar entre ramas y tierra húmeda, sentir el vapor que desprende la canela hervida o el chocolate caliente, el calor de la madera quemándose... Lento, sigiloso...marrón, café, color...]

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