"Home is where the heart is but your heart had to roam, drifting over bridges, never to return."
La radio suena con lo de costumbre. Las cartas vuelan por todo el cuarto con el aire que entra por la ventana. Da lo mismo, no hay nadie para recogerlas. Salí de casa y dejé la música correr, las cartas sobre la mesa, el desayuno empolvado, el corazón remojado en alcohol.
Aunque el sol pega de golpe y proyecta la sombra de todo objeto a su paso, el aire sopla frío. El clima tiene una crisis de identidad que se desencadena en los movimientos de lo inerte. Parado sobre los puentes vacíos, luces apagadas, me dejo llevar por la cotidianidad que arrastra a los demás.
Las personas caminan, separándose de las islas. Solitarias, vagan por el mundo mientras ven todo quemarse entre bolas de fuego. Esperan admirar la decadencia mientras la gente tiene que seguir caminando.
En bajas frecuencias, sobre el piso, en un vaso con alcohol dejé el corazón a remojo tendido. Al mismo tiempo las ramas se arrastran sobre los ejes de los puentes. La mañana sigue corriendo, las manecillas del reloj avanzan sin tregua, los amantes se separan y la banca del parque se rompe en dos.
El escritor sigue poniendo letras para alcanzar a los desconocidos que, si bien sabe nunca llegará a tocar, no deja su labor. El café se enfrió, el pan se llenó de polvo, la mesa refleja el golpe solar de lleno sobre el cristal de la ventana.
Pensamos que no iba a pasar pero llegó el día. Se abrió el camino por el cual querías ir (y allá te fuiste). Cavando hoyos en los jardines y sacando todo. Metiéndose en los hoyos para refrescar la piel en tierra mojada. Los vasos se rompieron, la radio seguía a todo volumen. Lo siento pero has estado flotando sobre los puentes por un largo tiempo.
Aunque el sol pega de golpe y proyecta la sombra de todo objeto a su paso, el aire sopla frío. El clima tiene una crisis de identidad que se desencadena en los movimientos de lo inerte. Parado sobre los puentes vacíos, luces apagadas, me dejo llevar por la cotidianidad que arrastra a los demás.
Las personas caminan, separándose de las islas. Solitarias, vagan por el mundo mientras ven todo quemarse entre bolas de fuego. Esperan admirar la decadencia mientras la gente tiene que seguir caminando.
En bajas frecuencias, sobre el piso, en un vaso con alcohol dejé el corazón a remojo tendido. Al mismo tiempo las ramas se arrastran sobre los ejes de los puentes. La mañana sigue corriendo, las manecillas del reloj avanzan sin tregua, los amantes se separan y la banca del parque se rompe en dos.
El escritor sigue poniendo letras para alcanzar a los desconocidos que, si bien sabe nunca llegará a tocar, no deja su labor. El café se enfrió, el pan se llenó de polvo, la mesa refleja el golpe solar de lleno sobre el cristal de la ventana.
Pensamos que no iba a pasar pero llegó el día. Se abrió el camino por el cual querías ir (y allá te fuiste). Cavando hoyos en los jardines y sacando todo. Metiéndose en los hoyos para refrescar la piel en tierra mojada. Los vasos se rompieron, la radio seguía a todo volumen. Lo siento pero has estado flotando sobre los puentes por un largo tiempo.
¿Quieres seguir flotando?
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