jueves, 27 de enero de 2011

Meditaciones musicales (I)

Dolor. Un extraño sentimiento que se apodera de la mente al tiempo de la jornada. Dolor, quemado al sol vivo bajo la tarde de un día, frente a los grandes campos verdes, a altas velocidades, entre sueños y visiones que se resumen en el viaje. La ancha autopista cubierta a dos pequeñas caras, oscuras.
Dolor, una pausa que no existe, una coma que me estorba en el camino, una lágrima fingida o ausente, depende de tu perspectiva. Nada mejor ante el campo que una completa visión con lentes oscuros y un fondo musical donde el límite se pierde y el dolor se hace etéreo. Respira hondo.
Cielo azul, fundiéndose ante cada metro recorrido. El sol sigue el curso y el auto va tras él. Dolor, quemado al sol vivo de una tarde de invierno, aunque parece de verano, entre las finitas hierbas de los verdes campos. El camino al frente y el dolor se musicaliza.
Es un viaje que termina pronto, cerrados los ojos sólo se siente el impulso de la velocidad, la cual va tras las nubes. La luz solar que rompe la bóveda, los colores más nítidos, la música más viva, la respiración casi inaudible.
Dolor, un sentimiento raro y pesado que dura tres minutos y medio, fragmentándose en ondas y espacio, en sensaciones salvajes que corren a la velocidad del auto, por la autopista. Dolor que se disipa al término de este ciclo entre las fresas de los campos.

1 comentario:

  1. Melancolía.- Tendencia a la tristeza permanente. De la melancolía el Dolor viene de la mano, son amantes los he visto juntar sus labios. Se esconden en público por no ser totalmente evidentes, pero están juntos, los he visto cruzando miradas.
    El Dolor, perfecto amante alimenta de gozo a la melancolía, la hace suya, la sube la baja y la arrastra en una cama con uno.
    Están juntos, no siempre, pero se recuerdan uno al otro constantemente.

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