En cuanto a los vicios, estos elementos deben estar presentes. Desde el momento que se elige para estar en contacto con las sustancias, los espacios, lugares o personas con tintes narcóticos hasta la forma de enviciarse: todo debe ser calculado y también ejecutado de forma estética.
Como cualquier comportamiento, los vicios del hombre son una manera de establecer contacto con el interior (no es la mejor ni la más loable pero es un camino). Para ello se debe ser artístico, natural, moverse como un animal salvaje en su ecosistema.
La elegancia no sólo radica en la elección del vicio ni en el momento para disfrutarlo: los recursos con los cuales se va a contar para poder acceder a la causa de lo narcotizante (sean de cualquier tipo) deben estar contemplados.
El vicio más simple y el más complejo establecen reglas, cada uno, diferentes. Sin embargo, cualquiera de éstos no debe salirse de control: todo vicio tiene un límite casi invisible, una forma de pasar del disfrute a la sordidez de la vida.
Los vicios ejecutados de forma desmedida, bruta y burda, no sólo reflejan el descontrol, sino también la debilidad del hombre, falta de fuerza interna para tomar las riendas y tener un equilibrio siendo vicioso... Lo narcotizante debe ser llevado a cabo como la danza clásica, con delicadeza y decisión, cual belleza increíble surgida del surrealismo mental propio de cada persona.
[Si mis vicios pudieran encarnarse en humanos y hablaran de mí, ¡cuánto no dirían! Tal vez sería de mi gusto, de mis flaquezas o de la forma en que prefiero disfrutar... Ahora estoy sentado, con una copa en una mano, con la otra se desvanece el penetrante olor a tabaco y estoy rodeado de las personas que me hipnotizan y narcotizan con su simple existir...]
Completamente de acuerdo, amigo mío. En esta vida hay que aspirar a parecerse lo más posible a un dandy. ¡Salud y buen viaje!
ResponderEliminarVaya!
ResponderEliminarRealmente es cierto lo que dices al final del texto.
Es lo que quiero comentar. No precisamente se necesitan, para ser vicioso, drogas o sustancias narcotizantes, no. Más bien creo que todos tenemos un vicio que puede ser el arte, lo grotesco, el sexo, hombres/mujeres, computadora, dulces, etc... Concuerdo en que todos somos viciosos desde que nacemos, escogemos una dependencia a la cual seguir... sólo que la vida nos enseña -o debería- a poder salir, dejarla y huir cuando nos hace daño.
Un abrazo. Me ha gustado este texto, es de mis favoritos y es uno de los más humanos -tuyos- que he leído.