jueves, 25 de marzo de 2010

¡Gracias por participar!

Es una frase que una buena amiga suele decir. Ahora bien, cuando reflexiono seriamente sobre ella logro entender que todos tenemos una oportunidad de participar y estar presentes en aquel juego intrincado, difícil...
Creo, en algún momento, todos hemos estado ahí, jugando, siendo testigos y partícipes, espectadores y actores. Es una gran trama, una novela sin terminar, un cuento que todavía no acaba de ser contado.
Sin embargo, el ambiente adverso y las situaciones desfavorecedoras son grandes aliados para acabar con la participación de manera pronta y efectiva. Sigo preguntándome cuando sucedió, el porqué del turno tan fugaz.
"¡Gracias por participar!", le dije, con voz alegre y una gran sonrisa. "¡Gracias por dejarme participar!", respondió, con una sonrisa similar. Es felicidad condensada en una frase inofensiva, es un círculo vicioso que parece acabar pero realmente no para hasta el fenecer de nuestros amaneceres.
Cada intento cuenta como un punto. Cada punto se almacena en la caja de experiencias personal. Cada sensación y emoción desprendida del juego queda en la mente, vagando para ser recordada o arrinconada en una esquina oscura, entre los recovecos del olvido.
Ahora retírate, fuiste feliz y aún lo eres. ¡Sigue así! Enseguida, y por favor, toma un globo azul brillante y vete. ¡Sonríe! A cambio ahora eres libre. Corre por los jardines con tu globo, con el sustituto perfecto. A eso suelo llamarle: "felicidad pura al alcance de un plástico relleno de aire pulmonar".

[Por favor, que este suceso recién terminado no provoque efectos secundarios. Sigue participando, encontrarás muchos premios más...]

2 comentarios:

  1. Me gusta, me gusta mucho.

    Me encanta llegar a ese punto, donde lo

    doloroso comienza a ser gracioso. Nunca había

    pensado de que color son mis globos; el azul

    es un buen color para decir adiós.

    Lo leo y lo respeto Señor Fonseca.

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  2. Recuerdo que mi madre dice que todos tenemos una oportunidad en la vida, y creo que tiene razón en decirlo. Considero prudente la frase porque cuando una oportunidad de baja o alta magnitud se va, desaparece, es muy poco probable -mas no imposible- de que regrese y cuando vuelve no es igual o no la sabes reconocer y de nuevo se va.
    Creo que decir adiós es doloroso... no sé de qué color serán los globos, seguro serían del color de mis pulmones cigarreros y de mis ojos llorosos combinados en una taza de café americano con leche descremada.
    Un inmenso saludo y muy bueno el texto xq reflejas un sentir que muchos en algún momento decimos: "Gracias por participar"...

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