martes, 1 de diciembre de 2009

III. Viento

Viento. Fenómeno que combina aire y velocidad. Es especialmente meteorológico y se da por cambios de temperatura y por la densidad del aire mismo. El viento también es energía: mueve molinos y genera acción mecánica, crea electricidad en campos de energía eólica.
Hablar del aire implica pensar en el cúmulo de gases unidos entre sí: un gran compuesto. Hablar del viento es referirse a la velocidad del aire según su presión y temperatura.
Estos gases son el compuesto de la vida, del aliento del hombre, lo que le permite pensar y desarrollarse como tal. El aire es espíritu libre, que va por la vida a paso lento, disfruta cada momento y recorre todos los rincones del planeta.
El viento arrasa, se lleva lo que está a su paso, es más agresivo que el aire pero da un mayor impulso: nos acelera, nos hace correr. Cuando éste llega a las pasiones más internas del hombre sirve como comburente: reaviva el fuego. Empero, si las pasiones van muriendo lentamente, las mata de un soplo tan rápido que es imperceptible por los sentidos; sólo queda una leve resaca que aumenta o disminuye según la sensibilidad de cada persona.
Sin aire no hay vida. La función de respirar es primordial (más que las restantes). Sin viento no hay aliento ni ímpetu, no hay velocidad ni giro, dejaría de haber diferencia de climas y las pasiones no vivirían más o, por el contrario, serían eternas y nos quemarían.

[El viento es la materia prima de la pasión, lo que la impulsa cada día dentro de nuestro ser... Viento que toca el corazón es aliento que exuda por cada poro del cuerpo, viento que toca el alma es música suave a los oídos propios, la cual se convierte en notas compartidas...]

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