Cuestión de peso o fuerza, la ingravidez es aquel estado en el cual un cuerpo no posee peso alguno. Su estado contrario es el de gravitación, el cual existe en la mayoría de los lugares de este planeta y en algunos del espacio sideral.
Las fuerzas que actuán sobre este lugar permiten que los objetos y las personas puedan permanecer en un sitio, inmóviles...o bien que pueda existir la aceleración y, por consiguiente, la velocidad.
Sin embargo, contrario a lo que cotidianamente se piensa, es constante el juego entre gravedad e ingravidez. De forma física, cuando alguien se para y permanece así, desafía la ley gravitacional; y cuando alguien camina o corre está inmerso en las fuerzas que mantienen al cuerpo pegado al suelo.
Así pues, este vaivén de magnitudes que se contrarrestan y actúan juntas en unidad se hace presente en el ser de cada uno. El corazón da vuelcos en caída libre ante cada emoción, se inmuta frente a ciertos sucesos y se queda flotando en determinadas situaciones.
El alma es la parte que representa la ingravidez del ser porque no tiene gran peso, sólo se encuentra dentro de cada hombre y los órganos y fluidos gravitan alrededor de ésta. Aliento que viene y regresa por momentos, dependiente de las sensaciones.
Cuando éstas logran superar lo físico, el hombre en todo su conjunto y esplendor deja de experimentar el estado gravitacional y se encuentra, entonces, flotando en ausencia de gravedad, carencia de fuerzas físicas y sólo mentales que lo llevan a un estado alterado.
Empero, la falta de aquello que mantiene a los seres sobre este espacio y la sensación "ingravitacional" recae en vaguedad absoluta, desplazamiento del sentido y alteración de los nervios, se atrofia la capacidad de experimentar todo, cual si fuera potente droga que adormece.
En dosis pequeñas, por otro lado, la ingravidez provoca que el alma se mantenga juvenil y vivaz, fuerte y sensible, capaz de entrar en contacto con todo lo que está a su alrededor...
[El cuerpo flotante se derrite en espacio abierto, se une al espacio sideral... Falta de aire y gravedad, nada pesa aquí... Poco a poco pasé a ir con la corriente y dejarme llevar en ingravidez de sensaciones, como una droga que por un momento atrofió mis sentidos...]
Un mal necesario, el suspenderse y viajar, la ingravidez junto con la ausencia del tiempo nos lleva por distintos caminos, de la construcción al desorden. Una mente ingravida esta siempre sujeta a posibles cambios, disponible, dispuesta. Pobre del que no es capaz de andar, viajar, pero mas pobre el que de un viaje no sabe volver.
ResponderEliminar