miércoles, 23 de diciembre de 2009

VII. Velocidad y aceleración

Hablar de distancia implica una separación. Hablar de velocidad implica ir rápido o ir lento... Es una de las magnitudes de la física, presente en lo cotidiano. Caminar, correr, ir, venir, hablar, escuchar, sentir... Todo se hace a cierta velocidad, a determinado tiempo y con una aproximación o una lejanía escogida.
Cuestión de percepción, la velocidad cambia el entorno alrededor de una persona: desde una espera hasta la ausencia de ésta. La dirección del movimiento realizado y la rapidez determinan esta magnitud.
Si se es constante en una velocidad, se irá a determinado ritmo y se llegará a cierto punto en un periodo de tiempo. Cuando hacemos pequeñas modificaciones (o grandes, depende de lo deseado), se entra en contacto con la aceleración.
Primeramente, los hombres deciden ser constantes e ir a paso firme para después ir acelerando conforme los grandes cambios del vida. Gatear, pararse, caminar, correr y, a veces, hasta volar... Quienes experimentan la velocidad son aquellos que empiezan de poco a poco a acelerar y llegan hasta el fondo, tanto así que no perciben ya...
Las velocidades de los extremos pueden ser buenas opciones en cuanto a escapes de la realidad: la lentitud proporciona una visión un tanto indiferente y pasiva: ser espectador y observar, analizar cuidadosamente y preguntar; mientras que la rapidez a fondo es activa: se vive al momento y se actúa, a veces sin pensar, la impulsividad aflora por cada poro de la piel y la adrenalina se evapora...
Vivir lento es vivir más seguro, vivir rápido es incierto. Las personas en la media se desarrollan en ambos extremos y aprenden cuándo es oportuno acelerar y cuándo frenar. Recordar lento es sufrir, recordar rápido es dejar fluir. Sentir lento es disfrutar, sentir rápido es tener avidez por experimentar todo...y hablar con calma es pensar mejor...
Velocidad y aceleración conviven en armonía, están unidas por un vínculo invisible y se ayudan mutuamente. Ambas son directamente proporcionales y permean a todos los círculos de la vida humana.

[Veloz iba, veloz venía... Frenó y sin control estampó en aquella barrera... Velocidad que impulsa a seguir adelante cuando se sabe frenar a tiempo, velocidad que mata cuando no se tiene la mente clara... Sentir a alta velocidad sintiendo que se va lento...]

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