sábado, 3 de marzo de 2012

Lo que escribió

Perdóname, Hermes, por no quedarme.
Él me ha cortado los dedos y no hay nada que pueda escribir. 
Mis últimos versos se los han llevado estas lágrimas, 
se han secado al aire y roto bajo el sol.

Déjame aquí, porque andar más ya no puedo.
Me ha raspado los pies con lijas y la sangre no para.
Se ha burlado de la cruz que llevo,
sin dar lugar al viento sobre mi cara.

Escribe, porque debe hacerlo.

Recuéstame, sobre esta hierba.
Me ha destrozado los huesos con su andar presuroso.
Su piel brilla a la luz viva,
su respiro se siente sobre mi regazo.

Pregúntale, porque ya voz no tengo.
Me ha contado de otros lugares que no he visto.
Mis ojos sólo saben de paisajes lóbregos,
no han reparado en la belleza del océano muerto.

Escribe: "estoy quebrado, ven por mí".

Le he rogado quedarse, 
le he observado irse,
dejado solo, así me he hecho.

Dejado solo, en el claroscuro,
caído sobre sus rodillas,
destrkzado mi muro.

Sus letras pasan.

Ruégale regresar a estos brazos,
recargarse sobre este abrigo sucio,
ruégale volver a la luminosidad
bajo estos árboles viejos.

Háblale de la soledad,
del aire en espirales,
del cielo azul en tranquilidad,
de nuestras luchas y nuestras muertes.

Perdóname, Hermes, por no quedarme.
Él me ha cortado los dedos y no hay nada que pueda hacer.
Apiádate de mí,
en este final atardecer.

Roto estoy, vacío por dentro,
dejado solo cuando luz necesitaba.
Muerto estoy, contra este rostro,
y él escribió que no regresaba.

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