lunes, 19 de marzo de 2012

Extranjeros

¿Alguien puede ver la luz, esa que separa el amanecer de la inconsciencia?

¿Has visitado otras latitudes?
Dicen que allá el aire se respira diferente.
La vista es sólo tuya y de nadie más.

El deseo, por sí solo, no me sirve.
¿Te das cuenta?
Haber ido tan lejos para nada.

Separados, aventados en una espiral que no parece tener final.
Tú, porque de la tristeza se han hecho estos pilares;
yo, porque me he tirado a ella sin razón aparente.

Ser extranjeros en un país lejano,
mirar lo que nunca hemos visto,
sabernos invasores sobre esta tierra.

Ser extraños en suelo propio,
observarnos los rostros,
sabernos ajenos el uno del otro.

Conocidos, en un océano de personas.
Lugar del que no sé
en un sueño que olvidé.

Desconocidos, nos pasamos de largo.
Aquí, en este momento común,
donde conocemos todo.

Ahora somos exiliados,
sobre las mismas escenas,
en estos pavimentos mojados.

Dos, aquí y ahora,
que no se miran a la cara,
divididos en este camino gris.

1 comentario:

  1. Me gusta tu texto. Por alguna razón, sentí soledad al leerlo.

    Te quiero, un abrazo.

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