jueves, 18 de noviembre de 2010

II. De los conceptos incompletos en arte

Pasando de una inconcreta e insensata respuesta al concepto de la producción, centre usted su atención ahora en lo que es arte. Si bien existen muchísimas acepciones, ninguna será lo suficientemente satisfactoria como para llenar los vacíos existenciales que supone el enfrentamiento con una disciplina que no tiene el intento de teorizar su campo de acción.
Arte, que para el escritor de este blog, un incipiente aprendiz de productor, es aquello que puede plasmarse a partir de sonidos, imágenes o letras y apela a las sensaciones y emociones del hombre. Esta breve definición sigue incompleta al no abarcar en su totalidad otros conceptos que convergen en la categoría "arte". Sin embargo, además de tratar la parte "teórica", nunca está de más dar un breve repaso por la práctica, situada en un determinado contexto espacio-temporal.
¿Por qué el arte, además de ser un concepto incompleto, deja incompleto al ser humano? Porque su teorización es lo que parte al hombre, sin dejarlo respirar. Aunque el concepto, por sí mismo sea naturalmente inacabado, el arte se completa a partir de la ejecución, una parte que a este escritor le ha faltado durante este breve periodo.
Dígase de la siguiente forma: "si yo hubiera sido más artístico este periodo, hubiera podido controlar mejor aquellas cosas que emocionalmente tienen solución". Alguna vez alguien dijo: "el arte engrandece a los hombres" y tiene toda la razón. No sólo practicarlo sino también ser un espectador de las ejecuciones artísticas.
Por ello, puede decirse que el arte corre entre las venas de un corto lapso de tiempo que está a punto de morir, combinado entre raíces germánicas, tecnologías igualmente inacabadas y frustraciones toleradas que se disparan en varios aspectos de una sola vida.

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