jueves, 11 de febrero de 2010

En estos pasillos...

¿Cuáles son las razones que me hacen perder la cabeza sobre un par de bellas piernas que caminan por los pasillos de esta facultad? Parece deslizarse sobre el suelo, abriéndose paso entre el humo de cigarro, tan poético como las clases de literatura que solías escuchar.
Mientras tanto, pensaba en cómo podía atraer su atención hacia mí. Veía desde aquel barandal el revoloteo de los otros estudiantes al salir de los edificios, a esparcirse por unos minutos para después regresar al encierro de los salones grises.
Mi mente giraba en torno a textos de cierta complejidad y a la posibilidad que tendría con aquella muchacha. No sabía si la oportunidad llegaría en algún momento o si sólo era un simple sueño efímero. Me gustaba imaginar las situaciones a futuro y verme en determinadas situaciones con personas escogidas muy minuciosamente.
Un día, de esos en los cuales la lluvia apremia al corazón y a los zapatos también, venía corriendo, demasiado agitado como para fijarme alrededor. Subí las escaleras lo más rápido que pude y, al dar la vuelta en el pasillo de siempre, ahora libre de gente y humo, choqué con la musa de mis pensamientos. Los libros se resbalaron de mis brazos y terminé en el suelo; mis lentes, rotos, no me permitían ver su rostro con claridad... Ella recogió los gruesos tabiques, después escuché su voz: "Toma, lástima que se rompieron tus lentes..." Sólo contesté con un "Gracias" y seguí mi camino.
Días después, se acercó a mí en una de las clases e hizo preguntas sobre temas interesantes para mí hasta que de sus labios rosados salieron estas palabras, las que nunca olvidaré (después de haberme quitado los lentes para limpiarlos): "Bajo esos cristales no se ven los lindos ojos que tienes..." Me quedé helado, impávido y, sin poder decir más, le entregué un juego de copias y salí del aula.
El nerviosismo se hacía presente en mis manos, las cuales sudaban frío. A la tarde siguiente se dio el acontecimiento casi improbable: la chica de los ojos cafés, los labios perfectos y la piel fría como el mármol, de espigado cuerpo y belleza indescriptible había posado su mirada (y algo más) en el muchacho callado, el "raro" y antisocial.
Lo demás...lo demás...me di a la labor de plasmarlo en las hojas de otoño que barrían las lágrimas que de sus ojos habían brotado...

1 comentario:

  1. pero tu no usas lentees....
    jajajajaja

    Pues bueno amor vi el video de abajo y ya lei esto,me gusta, solo que claro, no se bien de que o quien hablas, respecto a lo demas, melancolico claro esta, pero me gusto demasiado, no se pude introducirme a el e imaginar cada segundo de ese encuentro...:D

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