sábado, 4 de diciembre de 2010

Mientras esperaba...

Perfect love is like a blossom that fades so quick...

Desfilando ante la mirada perdida del escritor, nuevamente, sentado frente a una pantalla en blanco y pensando, espera. Mientras deja pasar el tiempo, tirado sobre la cama, mirando al techo vacío, empieza a componer en su mente las historias de amor que conforman la imaginación idealizada en una sola persona.
Escribe de amor aunque parece algo tan rebuscado. Imagina a su ideal lejano, fuera de estos lugares. El tiempo los ha modificado y algunos han perdido su esencia inicial. Así pues, el escritor opta por echar las imágenes mentales sobre su escritorio y piensa: ahora es una estrella de rock, una persona importante, un ente distante, artista que en tono desubicado anda por las calles de ciudades lejanas, un ser digno de entrevistar.
"Siéntate a platicar conmigo. Cuéntame de las nórdicas latitudes, los fríos de invierno y dime si tus palabras han sido honestas. ¿Volviste a querer detener el mundo? Sabes bien que no puedes... ¿Amas ahora? También puedes, ¿no? Lo sabía, sigues vagando por las calles como un fantasma pero ya no estás."
Por eso, mientras esperaba el escritor a ver si regresabas, inventó en su mente una pequeña historia, diferente, de cierta forma, a los demás relatos que hablan del amor en diversas formas y realizaciones. Tres pequeños personajes que van y vienen, sin saber si permanecerán o no a la mañana siguiente:
  • Little Lou: el más pequeño de los tres, el soñador empedernido. Caminante de las grandes ciudades y descubridor de las armas más poderosas cuando no hay imágenes, las que dan aliento y destruyen al mismo tiempo. Gusta de salir de noche y pasar un rato en fiestas sórdidas para después recorrer los canales de luces nocturnas.
  • Ugly Jack: el mediano, el triste. También gusta de caminar pero es un hombre que prefiere recorrer las verdes veredas durante los momentos de luz solar. Encapsula los olores urbanos en un cofre cerebral, el cual abre de vez en cuando para traducir a esquemas lingüísticos complejos. Su poesía no es más que un intento de simplificarse a sí mismo.
  • Prophet John: el más grande de los tres, pensador lógico por excelencia. Disfruta quedarse por las mañanas a ver el amanecer desde su balcón. Sostiene siempre una taza de café y sale a mediodía a admirar los parques vacíos. Se sienta y toma su pequeño maletín, saca un cuaderno y un estuche lleno de tubos finos de tinta. Agarra uno y traza líneas que toman sentido con una perfecta explicación filosófica. Todos los días sigue esta rutina.
Estos personajes los pensó el escritor una tarde, mientras escuchaba una canción algo conocida. Seguía esperándote pero no llegabas. Día a día, entre muchas esencias y vistas de la ciudad, pasó escribiendo breves capítulos, los cuales guardaba celosamente en una libreta azul.
Los silencios se pasaron entre brillantes esferas y ensordecedores sonidos. Las luces pegaron sobre el rostro del escritor y le inspiraban una parte más. Veía pasar insectos en fila y ponía a uno de sus personajes a seguirlos. Observaba a la gente en lugares comunes en los que se perdía entre las multitudes y otro personaje más analizaba la situación.
Cómplices del escritor, fueron los que le ayudaron a hacer la espera más ligera. Una espera que, sin saberlo, se prolongaría por mucho tiempo, hasta que la memoria se desgastó y terminó en una frase simple y directa: Qué desperdicio, pude haber sido tu amante. Qué desperdicio, pude haber sido tu amigo.

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