Cuarta carta
Si las letras fueran colores y las palabras fueran infinitas combinaciones, si tu pluma fuera pincel de cerdas finas y tus hojas tu lienzo, serías un excelente pintor. Pero no eres artista del pincel y el espectro cromático.
Tus pinturas, sin embargo, están llenas de letras que encadenadas provocan explosiones mentales, sonoras y táctiles en los lectores. Puedo ver a quienes grabas sobre papel y a diferencia de los pintores, tus personajes tienen miles de rostros aunque eres tan preciso para describirlos.
Las caras de hombres y mujeres que describes, de pieles blancas, rojizas y negras; los soles y las lunas de tus viajes por el mundo y la cotidianidad que te rodea; las situaciones en las que te has visto envuelto; los ropajes y telas finas redescubiertas en tus visiones...
Tu pasión por la lectura y la escritura hacen que pueda entender mejor tu universo, ese cosmos vasto como un campo inmenso, como la mar en tiempos de verano, como los diluvios interminables. Describes la otredad, lo ajeno a ti para hacerlo tuyo, para incluirlo en tu ser y alimentar tu ávido espíritu, insaciable de curiosidad.
Retratas la realidad cual fotografía y también pintas cual surrealista, vives en una dimensión alterna y en tus bloqueos te encierras en esferas paralelas pero fantásticas. Eres dominante de los signos verbales y te expresas de manera exquisita.
Si fueras tela serías seda. Si fueras música serías una melodía de violines de cuerdas finas. Si pudiera darte un regalo ese sería una libreta interminable para que escribieras sobre las lunas de Júpiter, los amaneceres de Arabia, los azules y congelados mares del Norte, las miradas profundas de todos tus amantes...
Escritor, escribe ahora y para mí, un verso que sea una llave para abrir la puerta a tu mundo oculto, lejano de la realidad. Usa mi cabeza y recárgala sobre tu retorcido pecho cual campo de trigo negro. Pinta libros y escribe imágenes. Escritor, descritor, describidor...tus letras ahora salen del papel y de a poco se elevan en la bóveda nocturna, hacia el argénteo astro que ilumina tu rostro, también lleno de negra hierba.
Sin lugar a dudas, los que gustan del arte, son seres más sensibles que al igual que cualquier músico, pintor, bailarín, actor, poseen una sensibilidad para mostrar lo que sienten, de percibir lo que se vive de manera diferente a los demás.
ResponderEliminarAquéllos que gustamos de escribir un poco para desahogar la carga del alma nos volvemos más sensibles cual músico creamos compases diversos con los signos de puntuación. Cual pintor dibujamos paisajes infinitos con las letras. Cual actor escenificamos el día a día que transcurre por nuestros ojos. Cual bailarín danzan los ojos al ritmo diverso de las oraciones para crear un ambiente variado de formas y fondos.
Buen trabajo.
Saludos.
Una y otra vez. Con las palabras los he
ResponderEliminardescrito, desnudado y coloreado, los hago tan
míos que puedo hacerlos participes de mis
alegrías y tristezas.
A veces, soy periodista, artista, prostituta,
amante y amiga. Con mis historias ellos pueden
ser cualquier persona, bailamos al ritmo de
una tormentosa pieza de Stravinski o
sencillamente nos decimos al oído una
historia. Es el poder de las palabras -pocos
se atreven a conocerlo- Por ellas uno puede
ser y estar.
Bellísimo texto, felicidades.
el poder de desencadenar lo interno, de acariciar el inconciente bajo los lentes de otro,de crear estructuras coherentes y sublimes, vuelame a tu mundo de vaporosos verbos y muestrame las formas que toman tus pensamientos, deseo seguir las huellas de tu viaje y tomar el eco de tu perfume tu esencia tu firma TE ODIO HOMME D'ARGENTO
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