lunes, 17 de mayo de 2010

Abrir las ventanas

Estabas ahí, parado. Ante la fuerza de gravedad (o de voluntad) que te impedía abrir las ventanas. No puedo asegurar lo contrario pero tampoco puedo testificar de que algo así sucedió. Regresaste a la orilla de la cama y te sentaste, permaneciste ahí un rato.
Acostado ahora, seguías pensando en abrir las ventanas. De tu interior surgía una voz que decía: "abre las ventanas por favor, deja que el aire circule y ventile la habitación". Cerraste los ojos un momento y con la mano izquierda recorriste bruscamente todo tu rostro. Sentías las púas raspar contra la palma de tu mano, la cara caliente y escuchaste tu respirar.
Decidido, entonces, fuiste a abrir las ventanas. Te levantaste. Tus pies cálidos iban sobre cada una de las tablas de la madera del piso, sentías un nerviosismo y una sensación de reencuentro con algo o alguien conocido pero perdido desde remotos tiempos. Seguiste avanzando hasta llegar a la pared.
Las ventanas grandes, blancas, rectangulares... Ahora estabas frente a ellas. Jalaste el broche que detenía su unión y las dejaste ir con la corriente de aire que las azotó. Todo ese fluir ahora inundaba la habitación, sentías el aire en la cara y en el cuerpo, refrescante...
El terciopelo que cubría tu ser se torció y tus ojos se volvieron a cerrar, tu mente se despejó y el pensamiento se iluminó. Pronto vinieron imágenes lejanas entre telas ligeras y blancas, fotografías desgastadas que aterrizaron en letras de un pequeño texto que escribiste aquella tarde a la puesta de sol:
"Abrir las ventanas equivale a abrir las puertas del ser, del interior de cada persona. Cada vez que el aire fluye por las fibras sensibles de cada humano es abrirse al mundo real, sensitivo y experimental que existe.
Hoy abrí las ventanas y al sentir el aire en el rostro, en el pecho, al erizarse la piel y al fluir con éste pude experimentar las sensaciones desatándose, revolviéndose y componiéndose en armonías de colores, sabores y olores.
Abrir las ventanas equivale a abrirse a las experiencias venideras, a los semilleros por plantar y a las flores por nacer; a las lágrimas por derramar y a las sonrisas por gesticular."

Después de abrir las ventanas te recostaste en el diván, semidesnudo, mientras el aire seguía pasando por cada línea de tu delicado cuerpo. Abrir las ventanas siempre es una experiencia nueva, una forma de recorrer a través de resoplos ajenos las líneas complejas y abiertas de las siluetas propias y las ausentes, un lugar para reflejar y proyectar sombras sobre paredes brillantes...

4 comentarios:

  1. Creo que el abrir esas puertas o barreras que se tienen le dan al cuerpo y alma mayor libertad para crear lo que se quiera, desafíar realidades y evadir fantasías.
    Las barreras son fuertes, pero es más fuerte el que logra derribarlas para poder vivir bien el momento, su vida y el tiempo.

    PD: Creo que cortas tu idea al final. Es un texto que podía dar para mas. Algo se quedó en el tintero, se siente.

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  2. Yo quiero tirar su barrera y yo tirar la mía, para decirle que lo quiero tener a mi lado compartiendo un poco del sazón de la vida y las ilusiones que se forman con cada paso que se da. Mis ideas se confunden sólo con pensar en él.

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  3. y si se atoran las ventanas?
    jajajaja ntc

    esta lindo amor

    me produjo no c

    nostalgia

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  4. me gusta cuando abres las ventanas y dejas ver un poco de ti, lo digo desde afuera, parece que estas dispuesto a aventurarte de nuevo, a tomar un chocolote de la caja Forest. Tienes buena actitud por lo venidero, sigue pensando asi y lo atraeras salu2

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